Alfons Mucha, 150º aniversario

| Josep Ventura – Per tu ploro

Hoy Google nos recuerda el 150º aniversario del nacimiento de Alfons Mucha adaptando su logo a la estética de las obras del artista. Digo artista porque no fue ni ilustrador, ni cartelista, ni pintor, ni diseñador de interiores, ni diseñador de joyas, ni de alfombras, ni de papeles, ni de billetes para bancos, ni de postales… Fue todo en una sola vida. Un artista.

Para Alfons Mucha, el arte existía para transmitir un mensaje espiritual y nada más. De aquí su frustración por la fama que logró a través de un arte básicamente comercial. Fuera como fuese, no estaba haciendo, simplemente, algo más.

Alfons se dejó invadir por el espíritu modernista, que entre otras cosas, salpicaba todo ámbito que podía. Era, entonces, un estilo de vida y aunque su principal manifestación es la arquitectura, su voluntad era la integración de todas las artes. De manera que el modernismo estuvo presente en todos los ámbitos: urbanismo, escultura, pintura, diseño gráfico, muebles, papeles pintados, joyas, telas, vidrios…

Parece casi imposible no acordarse de Henry Van de Velde, quien sin ser formado como arquitecto, ejerció como tal y se encargó personalmente de todo lo había dentro de las paredes. Llegó su obsesión a tal punto que diseñó lo vestidos para su mujer. ¡Qué suerte! Sí, pero los diseñó para las comidas en las que vendrían invitados a casa, de manera que pudiera entonar con la vajilla y el resto de mobiliario. Incluso llegó a ocuparse de la composición cromática de los menús, sirviéndose de tomates sobre platos de color verde complementario.

Van de Velde, 1900

2 replies on “ Alfons Mucha, 150º aniversario ”
  1. Entiendo que en un contexto donde el diseño gráfico estaba en pañales la frustración de Mucha por ver su obra convertida en cartelería fuera grande.
    Hoy en día el espejo ha dado por completo la vuelta. El diseñador, el cartelista y el publicista se alzan como artistas, ¿pero lo son en todos los casos?

  2. Así es, Iván. Completamente la vuelta. Y es más, ahí tenías a Mucha que dibujaba con sus propias manos, y de ahí la belleza del carácter caligráfico de las obras.

    Esta es la diferencia, que antes el que era artista, nunca se lo llegó a creer. Y hoy, el que no lo es, se lo cree hasta la saciedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *