Barbie, new icon

| The Chiffons – He´s So Fine

La fotografía. Ni siquiera es una muñeca pero todos hemos pensado lo mismo: Barbie. Una foto detalle y perdemos las nociones del espacio: ya no sabemos qué es pequeño o grande porque no tenemos con qué comparar. Esto es exactamente lo que ha conseguido David Levinthal, fotógrafo de 61 años que reside actualmente en Nueva York. Su cámara capta objetos minúsculos para contar historias grandes. Juguetes como alegoría de la vida real.

Jesús Martínez Clará, crítico de Arte, lo explicó muy bien en 2008 para los lectores de  La Vanguardia: Recrea mediante un ambiente desenfocado, brumoso y saturado por el color, unas atmósferas alusivas a los arquetipos de la vida humana: historia, amor, guerra o muerte. Casi nada. Con los argumentos de la sutil frontera entre la verdad y la mentira, Levinthal nos ofrece una ocasión única para comprender el sentido profundo de la palabra «pensar». Nos propone que abramos los ojos  y que conozcamos plenamente la auténtica naturaleza de las cosas que se encuentra tras su artificio fotográfico: nada es real, todo es real.


Posiblemente Jesús Martínez se acerque más con esta explicación a las series de fotografías de David Levinthal alusivas, por ejemplo, a la guerra, como I.E.D War in Afghanistan and Iraq, donde la inocencia de los juguetes desaparece por completo; donde no jugamos con ellos, sino ellos con el objetivo de la cámara y, por tanto, con el espectador.

Sin embargo, aquí nos interesan más aquellas fotografías que han recreado obras de arte famosas. David Levinthal recorre siglos enteros presentándonos a Barbie Venus de Milo, La Niña de Veermer, Mona Lisa de Leonardo da Vinci, hasta obras más contemporáneas, como la Barbie Sylvia van Harden, de Otto Dix.

Imágenes de AbnelPhoto

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