«Creemos que el público es una especie de cesto donde cabe cada vez más basura»

Yolanda Espiña es de esas personas que desprenden buena energía y positividad cuando hablan. Viene desde la Universidad de Oporto, pero habla con acento gallego. Y se presentó aquí, en Pamplona, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra para hablar sobre «Fotografía y realidad»; Inmanencia ética, así llamó a su charla. Pero no vino a enseñar, vino a plantear cuestiones, vino, en definitiva, a hacer pensar a los alumnos. Y planteó una cuestión muy interesante: ¿qué tipo de relación mantiene la fotografía con la realidad?  La pregunta parece sencilla, pero si nos paramos a pensar nos daremos cuenta de una cuestión a tener en cuenta: ¿de qué tipo de fotografía hablamos?

  • La fotografía como documento. Esa que da cuenta de la realidad que retrata. Aquella que, por ejemplo, encontramos en los periódicos. Como Sebastian Salgado y su fotografía sobre los mineros de la zona de Brasil.
  • La fotografía como arte. Esa que interpreta la realidad que fotografía. Artistas que usan la fotografía, le dan importancia como medio o como soporte. Ya no hay documentación de la realidad, sino una interpretación.

¿Qué es lo importante de esta distinción? Yolanda lo explicaba así: Hasta qué punto esa interpretación de la fotografía artística limitaba la documentación. O, si por el contrario, más que limitarla, creaba una nueva, pues abre otra posible mirada. Y puso dos ejemplos totalmente contrarios. Primero, el fotógrafo Stephen Shore, fotógrafo de lo banal, cotidiano… totalmente conceptual. «Me fascina este fotógrafo porque abre el fondo de la realidad», contaba Yolanda. Una muy curiosa mediación artística. Fotografía artística incluso pretendiendo ser sólo documental.

Segundo, el caso de Jeff Wall, justo lo contrario. Escenificación de la fotografía, totalmente posado. Un sentido compositivo pictórico. Retratar lo cotidiano pero escenificado. 

Ella misma lo ha dicho: «No vengo a dar respuestas, sino a plantear preguntas». Aquí cada uno que piense sobre la pregunta, sobre el límite entre documentación e interpretación en la fotografía, esa fina línea que separa los dos campos, si es que en algún momento estuvieron separados.

Como apunte final, traigo la pregunta que planteó uno de los alumnos: «¿Es contraproducente la masiva información fotográfica en los medios de comunicación? ¿No produce una insensibilización sobre la realidad?». Yolanda contestó: Creemos que el público es una especie de cesto donde cabe cada vez más basura. Igual es que menospreciamos a la gente… Lo que hay que hacer es crear entretenimiento bueno, que no está reñido. Claro, crear el malo es fácil, y barato, lo difícil es ser original». 

* Yolanda Espiña es, desde 1999, profesora en las áreas de Estética, Ética, Comunicación y Cultura, en la Escola das Artes de la Universidade Católica Portuguesa, Centro Regional de Oporto (Portugal).
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