Guim Tió, entre Matisse y el diseño gráfico

Guim Tió tiene 28 años y es de Barcelona. Su obsesión por los rostros, por estudiarlos y desfigurarlos ha llevado su obra a galerías internacionales.



Guim Tió es ilustración. Pero también es diseño gráfico. Fotografía. Y Modigliani. Y Matisse. Y hasta Francis Bacon. Muchísimas referencias visuales que el artista muestra sin tapujos a la hora de crear. La ficción y la realidad se mezclan en sus obras. Como muestra el vídeo, Guim Tió provoca el nacimiento de sus dibujos desdibujando una obra anterior. Una revista le es suficiente. La imagen que publican los medios es para Tió estereotipada, y de eso habla su arte. El mensaje es directo.

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La fotografía se esconde debajo de sus pinturas. ¿Y encima? Arte contemporáneo y algunas de las enseñanzas de Matisse. Guim impresiona más por cómo pinta que por cómo dibuja, igual que el francés. Nos recuerda al Retrato de la raya verde que Matisse pintó hace más de 100 años y que el catalán recupera en pleno siglo XXI.

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Fíjate en la chica. Es preciosa. Pero ahora fíjate en su nariz y cómo ese rojo recorre todo su rostro y le rodea los ojos. Nada realista. Pero no nos habíamos dado cuenta. Igual que hizo Matisse. La línea verde que cruza desde la frente hasta el mentón no responde a un color real, sino que le sirve al pintor para crear volumen a través del color  y no de la línea. Por eso, el hecho de que no utilice colores descriptivos nos pasa desapercibido en el primer golpe de vista. Decía Matisse: «Estudia, aprende, pero guarda un poco de ingenuidad. Tiene que estar dentro de ti, como el deseo de beber del borracho o el amor en el amante». Está en Guim, no hay duda.

Su deformación de las figuras es un diálogo directo con los artistas expresionistas de las vanguardias del siglo XX. En el proceso de creación, Guim corrige algunas formas en la anatomía de las fotografías, por lo que el resultado es una deformación del cuerpo al puro estilo Modigliani.

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Los fondos negros y la aparición de elementos reales en el rostro recuerdan a algunos retratos de Francis Bacon. Los rostros de sus obras se presentaban desordenados, pero siempre se encontraba algún elemento tan realista que creaba una sensación de angustia. Lo mismo ocurre con Guim. El artista deja algunas partes de la fotografía inferior, con lo que el contraste entre las ceras y la fotografía causa un efecto de rareza. Quizá, Guim nos esté hablando del paso del tiempo, tal y como hacía Bacon: «Me gustaría que mis cuadros se vieran como si un ser humano hubiera pasado por ellos como un caracol, dejando un rastro de la presencia humana y de la memoria del pasado, igual que el caracol va dejando su baba».

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Pronto os hablaremos de su trabajo al óleo. Mientras tanto…

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Su obra en la Galería Miscelanea

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